¿Tienes algo en tu negocio que puedes vender? Entonces, tienes un activo. En esencia, es un concepto bastante sencillo de entender, pero lo cierto es que la existencia de diferentes tipos de activos lo complica un poco más.
Lo que debes tener claro es que todos los negocios, incluso los más pequeños, tienen activos, desde una empresa que fabrica cristales hasta un autónomo que se dedica a la compraventa de sellos curiosos. Los tipos de activos forman parte de la estructura financiera de tu empresa y, para que conozcas su impacto en tu balance financiero, es necesario que entiendas cómo se clasifican.
¿Qué son los activos?
Los activos son los recursos que posee una empresa y que pueden convertirse en un beneficio económico actual o futuro. Junto a los pasivos y el patrimonio neto, los activos son el tercer pilar en la estructura financiera de cualquier empresa.
Al elaborar el informe de los estados financieros de tu negocio, los activos se colocan en la columna de la izquierda y los pasivos en la de la derecha. Además, los activos se ordenan en orden descendiente, de aquellos que reportan una mayor liquidez a los menos rentables.
¿Cómo se clasifican los tipos de activos?
Cada tipo de activo responde a un objetivo diferente. Por eso, en los documentos de balance contable, los activos se clasifican en función de tres variables:
- Convertibilidad: rapidez con la que el activo se puede transformar en dinero en efectivo (p. ej., liquidez).
- Tangibilidad: forma del activo, si es físico o no (p. ej., un objeto real, como un ordenador).
- Uso: modo en el que se emplea el activo (p. ej., de uso diario o no).
6 tipos de activos básicos en contabilidad
A partir de las tres categorías anteriores (convertibilidad, tangibilidad y uso), es posible hablar de hasta 6 tipos de activos fundamentales en el balance financiero de cualquier negocio:
- Corrientes (circulantes)
- No corrientes (no circulantes)
- Tangibles
- Intangibles
- Operativos
- No operativos
Esta clasificación en diferentes tipos de activos no es excluyente. Es decir, un mismo activo puede ser corriente (categoría de convertibilidad), tangible (categoría de tangibilidad) y no operativo (categoría de uso). A continuación, verás de forma más detallada las características de cada uno de estos tipos de activos.
Tipos de activos según su convertibilidad
La convertibilidad de un activo es la capacidad de convertirlo en dinero, es decir, de obtener liquidez con él. A partir de esta cualidad se distinguen dos tipos de activos: los corrientes (que se colocan los primeros en el balance financiero) y los no corrientes (que se colocan inmediatamente después). Aquí tienes una explicación de sus características.
1. Activos corrientes (circulantes)
Los activos corrientes o circulantes son activos a corto plazo que pueden convertirse en dinero en efectivo en un plazo relativamente rápido (menos de un año). Pertenecen a este tipo de activos el dinero en efectivo (o sus equivalentes), las cuentas por cobrar, el inventario, los valores negociables, los gastos anticipados y los suministros de oficina.
Por ejemplo, para una empresa dedicada a artículos del hogar, sus activos corrientes podrían ser su inventario de alfombras tejidas a mano o los ordenadores que emplean los trabajadores en la oficina. También podrían incluirse otros tipos de activos, como un material que han comprado y que aún no han recibido (p. ej., un pedido de almohadas compradas en Mali).
2. Activos no corrientes (no circulantes)
Los activos no corrientes o no circulantes no se pueden convertir en liquidez tan rápidamente, pero es importante conservarlos porque pueden reportar un beneficio económico en el futuro. Dicho de otro modo, los activos no corrientes son valiosos, pero no podrás incorporarlos a tu flujo de caja con rapidez.
Forman parte de esta categoría algunos tipos de activos como propiedades, planta y equipo (PyE), bienes inmuebles, inversiones a largo plazo, patentes, derechos, fondos de comercio. Imagina, por ejemplo, que el negocio de artículos del hogar decide registrar algunos de sus diseños artesanales: esos derechos serían un tipo de activo no corriente.
Tipos de activos según su tangibilidad
La tangibilidad se refiere a si algo se puede tocar o no. ¿El tipo de activo al que te refieres tiene forma física? Entonces, es un activo tangible. En caso contrario, será un tipo de activo intangible. En el balance financiero, estos activos se ordenan igual que los corrientes y los no corrientes, indicando primero los activos físicos y, a continuación, los intangibles.
1. Activos tangibles
Los activos tangibles son aquellos que tienen una naturaleza física, es decir, aquellos que puedes tocar. Pueden ser tanto activos corrientes (p. ej., dinero en efectivo) como activos no corrientes (p. ej., bienes inmuebles, material de oficina, inventario…). En el ejemplo de la empresa de artículos para el hogar; los activos tangibles podrían ser sus alfombras, almohadas y todo el material que, en un momento dado, pudiera venderse.
2. Activos intangibles
Los activos intangibles se caracterizan por no tener forma física, como la propiedad intelectual, las marcas comerciales, los gastos anticipados, los fondos de comercio o las inversiones a largo plazo. Un activo intangible no tiene por qué contribuir al funcionamiento diario de la empresa, pero sí que puede impulsar su valor a lo largo del tiempo.
Son activos difíciles de tasar porque, por lo general, no tienen un valor de mercado oficial. Algunos tipos de activos intangibles, como los fondos de comercio (la diferencia entre el precio de venta de una empresa y el precio de sus acciones al comprarla), solo pueden tasarse de manera efectiva en el propio momento de la transacción de compraventa.
Tipos de activos según su uso
Los activos de un negocio se pueden clasificar en operativos y no operativos dependiendo del uso que se les dé. En el documento de balance financiero, se colocan primero los activos operativos, seguidos de los no operativos.
1. Activos operativos
Tal como indica su nombre, los activos operativos son aquellos que resultan esenciales para que el negocio pueda operar, es decir, para que desarrolle sus tareas diarias.
En el negocio de artículos para el hogar, este tipo de activos serían los ordenadores necesarios para el funcionamiento de su ecommerce o cualquier otro recurso que necesite para visitar a sus fabricantes artesanos u obtener materias primas. Otros ejemplos de activos operativos son el dinero en efectivo, las cuentas por pagar, el inventario, la maquinaria o los bienes inmuebles.
2. Activos no operativos
Todo lo que no se usa a diario, pero puede generar un beneficio en el futuro, se considera un tipo de activo no operativo. Imagina que tienes una granja con terreno de sobra que no estás utilizando.
Eventualmente, podrías usar ese terreno, alquilarlo o venderlo y generar nuevos ingresos. En el caso del negocio de artículos del hogar, un activo no operativo sería, por ejemplo, un gasto anticipado por el pago de productos en otros países que todavía no han sido fabricados.
Esta inversión, que representaría un crédito por cobrar, se incluiría en el balance financiero junto con los activos no operativos, entre los que también figuran las inversiones a corto plazo y los valores negociables.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de activos
¿Cómo se pueden clasificar los tipos de activos?
- Convertibilidad
- Tangibilidad
- Uso
¿Qué tipos de activos existen?
- Corrientes (circulantes)
- No corrientes (no circulantes)
- Tangibles
- Intangibles
- Operativos
- No operativos
¿Cuáles son los ejemplos más comunes de tipos de activos?
- Efectivo
- Mercancías
- Patentes y marcas comerciales
- Suministros de oficina
- Bienes inmuebles
- Inventario
- Maquinaria de producción
- Inversiones a corto plazo
- Inversiones a largo plazo
- Préstamos





